martes, 22 de junio de 2010

despertares

Armados con dinamita que haga estallar por los aires la hipocresía, así salen de casa mis sentidos. Con la mano en el bolsillo rozo las balas que atravesarán el cuero tornándolo en piel...una granada de surrealismo a la altura del corazón...respiro y palpita la fantasiosa metralla. Tomo las escaleras con la destreza del francotirador y antes de que él salga de casa, empleo la estrategia que dio a Hitler su primera victoria: por sorpresa entro y desarmado me mira...se puede declarar una guerra con el simple roce de un beso.

7 comentarios:

  1. se puede declarar la guerra con lo que se tenga a mano, encanto.



    :)

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  2. A mí me come la curiosidad saber quién gana la partida...

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  3. Genial, me han encantado las metáforas y el final :)

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  4. Cualquier motivo
    Cualquier historia es válida para la guerra.

    Es mejor no tenerla, por otro lado.

    Saludos blasianos.
    Voy a ver tu blog, espero que no te importe.
    Quiero caminar por él.

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  5. Los besos son un arma de dos filos, definitivamente

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  6. Blas!bienvenido...camina cuanto quieras, pero recuerda que aquí la ley de la gravedad solo funciona en función de la importancia que le des a las cosas, asique puedes subirte por las paredes también...Y si me permites un consejo, el techo no tiene desperdicio...

    A los demás muchas gracias por pasaros por aquí:

    Moot, siempre me alegran tus palabras.

    También me alegro de comprobar que Sonrisa Miel y Espérame en Siberia se entienden con solo mirarse.

    Para Salomé y su curiosidad hay preguntas sin respuesta colgadas de la lámpara.

    A Ariana le guiño el ojo desde aquí...si creo que tienes razón.

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