lunes, 14 de febrero de 2011

sensual sed de justicia

En un ataque de cordura, liberé mi lengua y...violé al que cree inferiores a las mujeres, lapidé a Ahmadineyad, dejé embarazados a los curas, hice que al hijo de aquél que cree firmemente que no todos merecemos los mismos derechos le fuese arrebatado el corazón por alguien de su mismo sexo...
Ardió la noche...
Y antes de que la gigante roja dictase sus reglas alcancé a Berlusconi y dejé que cien mujeres marcharan sobre él con sus tacones de aguja...

El forense se acercó al cuerpo.
- dígame usted si no es extraño- se quejó el inspector.- agujeros del tamaño de una bala y ni rastro de la artillería...