sábado, 11 de septiembre de 2010

De piel, asfalto

Hay ciudades que se quedan dentro; que te secuestran y a la vez te hacen cómplice en el secuestro; que dejan huella a pesar de que seas tú quien las a recorrido a ellas; que te abrigan y te hacen ser más tú. Y cuando dejas que te den la vida, que pasen por ti, que te roce su brisa y escandalice su latido, entonces, solo entonces basta con susurrar su nombre para que reconozcas que al menos hubo un tiempo en que no te sentiste perdido.
Ten paciencia con el mundo, aunque él no la tenga contigo.

6 comentarios:

  1. Pun..pun...no contesta nadie... voy a adentrarme porque esta música me atrae... Ohhh...Ohhh que bellas letras y textos y lo más interesante en punto común. Tener paciencia. Que grande eres!!! la paciencia es el don de la sabiduría... y con eso ya tengo premisa para volver por acá... ( a no ser que no me dejes...).
    Gracias por compartir esta filosofía y entendimiento.
    Un fuerte abrazo desde Galicia.

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  2. Quino, que bueno! pasa y ponte cómodo...y recuerda: no se respira oxígeno aquí, sino una afrodisiaca mezcla de alegría de vivir, duda permanente y un toque de espíritu crítico.
    PD: asómate a aquella ventana de allí y quien sabe lo que verás?...yo reviví mi primer beso.

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  3. Amo las ciudades que me desconciertan, me encierran y me atrapan.
    Cordiales saludos.

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  4. Ah, ese último consejo debería ser el mantra de todos los habitantes de este mundo.


    Una brazo inmenso :D

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