lunes, 26 de julio de 2010

a vida

Me rio de la ciencia, de la precisión de la muerte, de las décimas y sus certezas...Me rio porque puedo, porque solo yo se la verdad y me voy con ella. El forense cree que fue la bala lo que me mató. No, yo ya estaba muerto. Que importa un cuerpo vivo si está hueco...yo ya no era yo y la bala no hizo más que confirmar este hecho a los ojos de los extraños.
Se acabó la ficción, se acabó ser prisionero de mi propio cuerpo. Se me quedaba pequeño para un dolor tan grande y no hay ciencia capaz de explicar tanto sufrimiento.
A los vivos, a los realmente vivos, les diría: No renuncieis a la intensidad, porque solo ella os dice quienes sois; no temais a la muerte pues solo ella os hace mortales.
Eres lo que haces y dejas de hacer.

5 comentarios:

  1. todos somos víctimas de nuestro inconsciente, todos estamos un poco muertos también, muertos cuando no somos nosotros mismos, muertos cuando nos escondemos tras el miedo y muertos cuando nos dejamos llevar por la razón y olvidamos SENTIR.

    me gustó mucho =)

    ResponderEliminar
  2. ¡Bravo! Al final, lo único que importa es la pasión que sintamos, ¿no?

    Mucha luz.

    ResponderEliminar
  3. ralmente cuerto lo que escribiste !
    la muerte es lo que nos da la vida y la intensidad nos hace vivirla

    ResponderEliminar
  4. somos todo lo que sentimos y hacmos sentir. muas

    ResponderEliminar
  5. ...gracias por venir a ver el atardecer conmigo...

    ResponderEliminar