miércoles, 19 de enero de 2011

Invisible

Se detuvo en el cerco de la puerta, con la mirada en un grito. La anciana, recogida en una vieja mecedora, había perdido la vista hace años, pero le sintió:
- No serías buen espía- musitó apretando las manos.
El recién llegado ni se movió:
- he tenido un sueño...
- mhm...-sonrió la frágil mujer- como cuando eras niño...siempre te acordabas.
- No, está vez no ha sido así...
- ¿no?
- he visto el infierno...- su voz temblaba.- estaban todos, todos allí...
- ¿y qué hacían?
- rezaban, rezaban sin parar.

3 comentarios:

  1. Curiosa entrada... Me picas la curiosidad por quienes eran "todos" y porqué habían acabado allí...
    Un beso

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