jueves, 12 de agosto de 2010

Que entre la vergüenza

¿A donde va esa gente, esa a la que echamos de nuestras tierras? ¿es que acaso alguna vez fueron nuestras?, ¿a donde van?...¿acaso nos pertenece el polvo, la gavilla que arrastramos, la ceniza que sembramos al arrasar, el aire, el pedazo de cielo que nos entra por los ojos, la sal del mar que se quedó con nuestra piel, los sonidos que oímos o que nuestra memoria cree recordar?...Ilegales deberían ser nuestros actos y no las personas. Ilegal debería ser desalojar casas de cartón y chapa porque hacen feo el paisaje, quedan mal. ¿Y nosotros, cómo quedamos al expulsar a los gitanos, tengan hijos, personas mayores o discapacitados a su cargo?...Ilegal debería de ser no ayudar al otro, creer que viene a robarte el pan y la alegría...Pero aquí la palabra no basta, se los llevan, sean de la nacionalidad que sean, se los llevan.

Me duele Francia en manos de Sarkozy,
me duele Italia en manos de Berlusconi,
me duelen los estados de América que quieren convertir la inmigración ilegal en delito.

3 comentarios:

  1. poesía sin papeles: la única referencia es el hombre

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  2. No hay que resignarse, las cosas van a cambiar. A mi me gusta ser optimista en este tema.
    Cordiales saludos.

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  3. Nunca hay que resignarse, estoy de acuerdo, por eso hay que usar la palabra, la ley, el voto y cualquier vía legítima para defender los derechos humanos.Besos flamencos

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